VATICANO
El papa Francisco encabezó ayer una plegaria silenciosa en recuerdo de los inmigrantes africanos que murieron de sed tras quedar varados en el desierto del Sahara. El público reunido en la Plaza de San Pedro inclinó la cabeza al pedir el pontífice plegarias por “nuestros hermanos y hermanas” que perecieron “de sed, hambre y agotamiento” cuando intentaban alcanzar una vida mejor. Casi 100 africanos murieron de sed en Níger, antes de poder llegar a Argelia.
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